El poder de los objetos bendecidos como sacramentales

Escapulario del Sagrado Corazón de María


Veremos qué son los sacramentales , sus efectos para nuestra vida espiritual, su poder, que diferencia hay con los sacramentos.

Entonces ¿Qué son los sacramentales?

Todo sacramental es algo bendecido. Por lo tanto detrás de un sacramental está siempre la idea de una bendición.

Y ¿Qué es una bendición?

Una bendición es una invocación de la protección y santificación de Dios, apelando a la Iglesia.

Por eso la Iglesia bendice a las personas y a los objetos.

Una bendición puede ser un pedido a Dios para que otorgue algo bueno a un individuo directamente o indirectamente a través del objeto que va a usar.

Una vez que el sacerdote y el diácono imparten una bendición, por ejemplo al agua convirtiéndola en agua bendita o a una medalla convirtiéndola en un sacramental, ese objeto debe ser tratado con respeto y no debe eliminarse de manera incorrecta.


Papa Francisco bendiciendo

Porque al ser bendecido se convirtió en portador de la bendición.

El objeto en sí mismo No es la fuente de poder. 
Sino que es un signo y portador material de una bendición.

El poder sólo lo tiene Dios y no hay objetos poderosos por sí mismo.

Estos sacramentales pueden ir desde el signo de la cruz hasta posturas dentro de la iglesia, por ejemplo arrodillado o de pie en las oraciones.

Pueden ser objetos de la naturaleza como agua que se bendice.

Objetos fabricados por el hombre que son bendecidos, como medallas escapularios, estatuas, iconos, cuadros…

Y regalos de la Iglesia, como indulgencias.

También el exorcismo es un sacramental, porque la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en el nombre de Jesucristo, que una persona u objeto se proteja contra el poder del maligno y se retire de su dominio. 

Por lo tanto los sacramentales no son sólo símbolos, sino que también son portadores de la oración de la Iglesia.

Los Sacramentales son las múltiples ceremonias de bendiciones y consagraciones que figuran en el Ritual y en el Pontifical Romano.

¿QUÉ NO ES UN SACRAMENTAL, EN ESPECIAL SI ES UN OBJETO EXTERNO?

UN SACRAMENTAL NO ES UN AMULETO DE LA SUERTE. Si así pensáramos estaríamos convirtiendo el sacramental en un objeto de idolatría. Lo estaríamos poniendo por encima de Dios. Y ya sabemos que nuestro Dios es un Dios muy celoso.

Y como decíamos antes el verdadero poder NO ESTÁ EN EL OBJETO. EL PODER ESTÁ PURA Y EXCLUSIVAMENTE EN DIOS.

La bendición que porta los sacramentales se activan a partir de nuestra fe y nuestro estado de gracia.

Medalla de San Benito

¿QUE DIFERENCIA HAY ENTRE SACRAMENTOS Y SACRAMENTALES?

Se diferencian de los sacramentos porque el Sacramento es un signo visible de una gracia invisible real.

Los sacramentos son de institución divina; los sacramentales son de institución eclesiástica.

Los sacramentos actúan “ex opere operato” (por sí mismos); los sacramentales “ex impetratione Ecclesiae” (por impetración de la Iglesia).

Los sacramentos son signos de la gracia porque parten de las acciones de Cristo mismo; los sacramentales son signos de la oración de la Iglesia.

Los sacramentos tienen como fin producir la gracia; los sacramentales sólo disponen a las personas para recibir la gracia (consiguen gracias actuales) y obtienen otros efectos espirituales.

Los sacramentos son necesarios para la salvación; los sacramentales, no.

Eucaristía

¿CUÁLES DON LOS EFECTOS DE LOS SACRAMENTALES?

Mencionaremos al menos tres:

1. Uno de los efectos más sorprendentes de los sacramentales es su virtud de ahuyentar los espíritus malignos cuyas misteriosas y siniestras operaciones afectan a veces la actividad física del hombre.

Para combatir este poder oculto, la Iglesia tiene como recurso el exorcismo y los sacramentales.

2. Otro efecto es la protección del alma contra el pecado y las penas debidas por éste.

Por lo tanto, en la bendición de un crucifijo, la Iglesia, pide que este signo sagrado pueda recibir la bendición celestial a fin de que todos aquellos que se arrodillen ante él e imploren a la Majestad Divina puedan recibir una mayor contrición y un perdón general de las faltas cometidas.

3. Los sacramentales pueden utilizarse para obtener favores temporales, puesto que la Iglesia misma bendice objetos que se utilizan en la vida diaria, por ejemplo,

-La bendición de una casa, en la que se pide la abundancia del rocío celestial y la riqueza de la fructificación de la tierra;

-la bendición de los campos, en la que se le pide a Dios que derrame sus bendiciones sobre las cosechas para que la tierra fértil supla las necesidades y carencias de los desposeídos.

Significado de la Medalla Milagrosa





La sagrada familia y la escalera al cielo

La Sagrada Familia


La Sagrada Familia fue la familia perfecta, donde había amor, unión, comprensión y donde estaba Dios presente en la persona de Jesús. Siempre se ha dicho que, para formar un auténtico matrimonio hacen falta tres: el esposo, la esposa y Dios. 

Si falta Dios, el matrimonio no podrá ser feliz, pues le faltará el amor de Dios, que es indispensable para la felicidad conyugal. 

En la Sagrada Familia, Jesús era el centro de la vida de José y de María. Toda su existencia estaba dirigida a servirle, amarle y a hacerlo feliz.  

Pero, además de ser una familia unida y feliz, la Sagrada Familia estaba en el centro de la historia del mundo. Tenía una misión cósmica y universal. De ella dependía el futuro de la humanidad. Por eso, la figura de San José es imprescindible en esta visión a nivel universal. Su participación en el misterio de la Encarnación lo sitúa, junto con María, en el centro de la historia humana. Por eso, San José no puede ser un hombre cualquiera o un santo cualquiera, pues para cumplir bien su misión, Dios le concedería las gracias que necesitaba. 

Necesitaba fuerzas físicas para cuidar a su familia y procurar su alimento con el trabajo de cada día. Algunos santos, como la beata Ana Catalina Emmerick, hablan de que al casarse tenía unos 30 años de edad. Lo cierto es que tenía la plenitud de sus fuerzas humanas y la madurez suficiente para hacer frente a todas sus responsabilidades. 

Antes del matrimonio con María, José era un hombre justo, como dice el Evangelio (Mt 1, 19). Quizás era un hombre santo, pero, después del matrimonio con María, comenzó su carrera acelerada hacia la santidad. 

El contacto diario con Jesús y María lo hizo llegar a alturas jamás imaginadas por él y que sólo Dios puede dar a quien ha entregado su vida entera a su servicio. 

Jamás hombre alguno podrá alcanzar en santidad a José, porque nadie ha podido amar tanto como él a sus dos grandes amores: Jesús y María. Por eso, decimos, con total seguridad, que José es el más santo de los santos. 

Según la tradición, San José era carpintero. Así lo cuenta San Justino, que era de Palestina, en el diálogo con Trifón del siglo II. Dice: Cuando Jesús llegó al Jordán, lo creían hijo de José el carpintero y no aparentaba lo que era, pues se le consideraba un carpintero. En efecto, durante su estancia entre los hombres, ejerció un oficio, fabricó carros y yugos, dando así ejemplo de justicia y trabajo (20).

San Cirilo de Jerusalén afirma que en su tiempo (siglo IV), todavía se mostraba a los visitantes de Jerusalén una pieza de madera en forma de teja, labrada, según decía, por José y por Jesús. 

Cuando Jesús comenzó su vida pública, ya no se habla de José, que parece había muerto, pues no asistió a las bodas de Caná. El mismo Marcos, cuando habla de Jesús, lo nombra como hijo de María, pues seguramente ella era ya viuda; ya que, de otro modo, hubieran dicho que era hijo de José y de María. La gente de Nazaret, hablando de Jesús, dice: ¿No es este acaso el carpintero, el hijo de María? (Mc 6, 3). 

La Trinidad en la tierra

La Sagrada Familia estaba tan unida que eran tres en uno. Alguien los ha llamado la trinidad en la tierra. 

Los tres Corazones eran uno solo. Yo me los imagino así: Un gran corazón, el Corazón divino de Jesús, y dentro de él, el Corazón inmaculado de María; y dentro del Corazón de María, el castísimo Corazón de José. Tres corazones en UNO. ¿Por qué? Porque el mejor medio para llegar a María es José y el mejor medio para llegar a Jesús es María. El camino más rápido para llegar a Jesús es por José y por María: José, María y Jesús. 

Dice San Juan Eudes: Después de Dios, San José tiene el primer puesto en el Corazón de María, porque María es toda de José como la esposa es del esposo; así el Corazón de María es de José. Por otra parte, es claro que Jesús es un solo Corazón con María, y como María es un solo Corazón con José, resulta que José tiene un solo Corazón con Jesús y con María (21).

La escalera al cielo


Una escalera al cielo


San Leonardo de Puerto Mauricio (+1751) dice: La escalera, que conduce al cielo, tiene tres escalones: Jesús, María y José. Vuestras oraciones son confiadas, en primer lugar, a San José, José las entrega a María, y María a Jesús. Descendiendo, las respuestas pasan de Jesús a María, y María las ofrece a José. Jesús hace todo por María, porque es su hijo. Y José lo obtiene todo por ser esposo de María y padre de Jesús (22). 

Consagrémonos a los tres Corazones y vivamos dentro de ellos para estar bien protegidos y defendidos de toda adversidad.

 

20 Citado por Cristiani León, San José, Ed. Rialp, Madrid, 1978, p. 105.

21 San Juan Eudes, Le coeur admirable, t. VIII, c. 3.

22 Leonardo de Puerto Mauricio, Sermons, Ed. Casterman, 1858, t. II, ser. XVIII, p. 24.


Autor: P. Angel Peña O.A.R